Noticias • Noticias Destacadas

Acto de reconocimiento a la Hermana Carmen Murillo Viñas

Tres generaciones de alumnos/as, profesorado, amistades, hermanas de la Congregación de Hermanas de la Caridad de Santa Ana, familiares y miembros de la corporación municipal participaron el pasado sábado en un emotivo acto que se celebró en el Salón del Castillo del Compromiso. A pesar de su ausencia por motivos de salud, más de un centenar de personas estuvieron presentes en la entrega de la distinción Hija Adoptiva de la Ciudad de Caspe a la Hermana Carmen Murillo Viñas.

 Su delicado estado de salud impidió la presencia de la Hermana Carmen en la ciudad en la que ha desarrollado más de 50 años de vida profesional. Sus dos hermanos fueron los encargados de recibir la distinción y, a pesar de su ausencia, su vida, sus acciones y su legado, estuvo presente durante todo el acto.

Personas de todas las edades quisieron acercarse hasta el salón del Castillo para arropar a la familia y a la congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana de Caspe que fue, durante la mayor parte de su vida, su hogar y el lugar en el que realizó una labor excepcional.

El Ayuntamiento de Caspe recogió la voluntad popular manifestada por varias entidades caspolinas en las que se agrupan vecinos y vecinas de la localidad como son: la Asociación de la Mujer Caspolina, Manos Unidas Caspe y Coordinadora de Cofradías de Semana Santa de Caspe que impulsaron este nombramiento en 2024. Tras realizar los trámites necesarios que requiere el expediente, se llevó a cabo la instrucción final y la propuesta de este nombramiento.

En el Pleno de 30 de abril de 2026, se acordó por mayoría el nombramiento de Hija Adoptiva de la Ciudad de Caspe a Dña. María del Carmen Murillo Viñas. Una distinción que, según el art. 9 del Reglamento de Honores y Distinciones de Caspe, se conferirá a personas que no hayan nacido en el municipio de Caspe, pero que tengan un vínculo muy especial con nuestra ciudad.

El pleno acordó nombrar hija adoptiva de Caspe a la Hermana Carmen Murillo “por su excelencia docente y pedagógica, por su labor social y humanitaria vinculada al Municipio y por su indudable prestigio social dentro de la profesión docente”.

El acto celebrado este sábado ha recogido la labor y vida de la Hermana Carmen en palabras del concejal Antonio Guiu y la concejal de Participación Ciudadana e instructora del expediente Encarna Romero que ha presentado un emotivo vídeo con imágenes aportadas por la familia, la congregación y alumnado.

En palabras de la alcaldesa Ana Jarque dirigidas a la Hermana Carmen: “Caspe es consciente de que ha dado mucho sin esperar nada, porque el ofrecerse desinteresadamente está en su naturaleza y en su voluntad de servicio a los demás. Las imágenes y testimonios hablan por sí solas, vocación religiosa, disposición al servicio, talento educativo, capacidad de ayuda, compañerismo y acompañamiento. Muchas personas han pasado por esas aulas en las que Vd. ejercía su labor educativa. Cientos de alumnos y alumnas que guardan sus consejos, sus enseñanzas y también sus reprimendas con cariño. No ha sido solo educadora, también consejera y amiga”.

Desde la congregación a la que pertenece, las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, nos han hecho llegar su agradecimiento expreso dirigido al pueblo de Caspe y desde aquí nos hacemos eco de sus palabras:

 

Hermanas de la Caridad de Santa Ana

“Autoridades, representantes de las entidades y asociaciones de Caspe, miembros de la Corporación Municipal, comunidad educativa, familiares, amigos y vecinos:

 Es un verdadero honor dirigirnos a ustedes en nombre de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana tras este acto tan significativo en el que la Ciudad de Caspe reconoce a la Hna. Carmen Murillo Viñas con el título de Hija Adoptiva.

 La hermana Carmen no ha podido acompañarnos, pero recibe este reconocimiento con profunda emoción, gratitud y humildad. Estoy segura de que, si pudiera tomar a palabra, diría que todo lo vivido y realizado durante estos años ha sido posible gracias al cariño de las gentes de Caspe y al camino compartido con tantas personas que han formado parte de su vida.

 Este homenaje tiene un valor especial porque hace visible un sentimiento que desde hace mucho tiempo habita en el corazón de esta ciudad: el afecto, el respeto y el agradecimiento hacia una mujer que hizo de Caspe su hogar, su comunidad, su familia y su misión.

 Celebramos una vida entregada, pero también una historia compartida. Porque hablar de la Hermana Carmen es, necesariamente, hablar de la presencia viva y fecunda de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana en Caspe.

 Una presencia que se remonta a 1864, cuando cuatro hermanas llegaron a la localidad para hacerse cargo del Hospital Municipal, respondiendo al deseo del Ayuntamiento de ofrecer mejor un servicio a las personas más vulnerables. Aquella entrega, nacida de la Caridad hecha Hospitalidad, se convirtió pronto en semilla de una misión cada vez más amplia a través de la educación, la atención social y el acompañamiento a las familias.

 En 1872 se abrió el primer centro educativo y, en 1881, el Colegio de la calle del Coso destinado a la formación de niñas y jóvenes. Desde entonces, la labor educativa de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana ha crecido junto a la ciudad, adaptándose a las necesidades de cada época, pero conservando siempre el mismo espíritu del Carisma de Caridad hecha Hospitalidad que se concreta en acogida, cercanía y servicio.

 Dentro de esta historia, la Hermana Carmen ocupa un lugar muy especial. Nacida en Zaragoza en 1947, llegó por primera vez a Caspe en diciembre de 1965. Aquel primer destino marcó el inicio del vínculo que se consolidó definitivamente cuando, tras completar sus estudios de Magisterio y Teología y realizar su profesión religiosa en 1967, regresó al Colegio Sana Ana en 1970 para entregar aquí su vida educativa, pastoral y humana.

 Durante más de cincuenta y cinco años ha puesto sus capacidades, su tiempo y su corazón al servicio de generaciones de caspolinos. Como profesora de Matemáticas, Física Química y Religión destacó por su capacidad para enseñar, motivar y acompañar. Sin embargo, quienes la conocen saben que su mayor aportación no se encuentra únicamente en los conocimientos transmitidos, sino en la atención cercana a cada alumno y alumna, especialmente a quienes atravesaban mayores dificultades.

 Por sus aulas han pasado hijos, padres e incluso abuelos. Tres generaciones han encontrado en ella a una educadora exigente y muy cercana, capaz de transmitir no solo aprendizaje, sino también valores como el respeto, el esfuerzo, la responsabilidad, la solidaridad y la confianza en uno mismo.

 Su dedicación se extendió también a ámbitos de gestión y liderazgo. Desde 1990 asumió responsabilidades en la administración y secretaría del centro y, entre 2010 y 2024, ejerció como Directora General del Colegio Santa Ana. En esa etapa impulsó el proyecto educativo centrado en la formación integral de la persona y promovió una comunidad educativa comprometida con quienes más necesitaban apoyo y oportunidades.

 Pero la Hermana Carmen ha sido mucho más que una profesora o una directora. Quienes han compartido vida con ella saben que siempre ha estado presente allí donde hacía falta una palabra de ánimo, una escucha atenta o una ayuda discreta. Ha acompañado a familias, ha participado activamente en la vida parroquial como catequista y agente pastoral y ha trabajado con constancia por la inclusión, la igualdad de oportunidades y la atención a las personas más vulnerables.

Por todo ello, este reconocimiento no distingue únicamente una trayectoria ejemplar. Reconoce una manera de vivir y de servir: la de una mujer que ha hecho de la cercanía, la sencillez, la entrega y el compromiso el eje de toda su existencia.

 La concesión de la Cruz de José de Calasanz por parte del Gobierno de Aragón en 2024 fue un importante reconocimiento a su contribución al mundo educativo. Sin embargo, el homenaje que hoy le brinda Caspe posee un significado singular, porque nace del cariño sincero de un pueblo que la siente como una de los suyos.

 Queremos expresar nuestro agradecimiento al Ayuntamiento de Caspe por recoger este sentir colectivo y hacerlo realidad. Gracias también a la Asociación de la Mujer Caspolina, a Manos Unidas, a la Coordinadora de Cofradías de Semana Santa y a todas las personas e instituciones que impulsaron esta iniciativa.

 Este nombramiento de Hija Adoptiva es mucho más que una distinción honorífica. Es una expresión de la gratitud de toda una comunidad hacia una persona que ha contribuido de manera decisiva a su crecimiento humano, educativo, social y espiritual.

 Hoy Caspe reconoce a la Hermana Carmen, pero también agradece, a través de ella, tantos años de entrega silenciosa, tantos gestos de generosidad y tanta dedicación cotidiana. Reconoce una vida que ha sembrado esperanza, ha construido comunidad y ha dejado una huella imborrable en el corazón de numerosas familias. Confirma una realidad que existe desde hace muchos años: que la Hermana Carmen forma parte de esta ciudad y que esta ciudad forma parte de ella.

 En nombre de la Hermana Carmen y de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Sana Ana, gracias por este reconocimiento, que acogemos con profundo agradecimiento y emoción.

Muchas gracias.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. Más información sobre las Cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies