CASTILLO DEL COMPROMISO (ss. VIII-XIV)

CASTILLO DEL COMPROMISO (ss. VIII-XIV)

DESCRIPCIÓN

Al igual que la iglesia de Santa María la Mayor, el conjunto del castillo del Compromiso (o del Bailío) refleja los avatares que esta zona de Caspe ha sufrido a lo largo de la historia, que han sido muchos debido a su carácter estratégico, monumental, representativo y defensivo.

Su aspecto actual está muy condicionado por las obras de rehabilitación que finalizaron en el año 2012, con motivo de la conmemoración del VI Centenario de la celebración del Compromiso de Caspe. La falta de documentación y las sucesivas destrucciones e intervenciones de reconstrucción hacen muy difícil determinar qué partes corresponden a la obra original. El torreón circular que se aprecia desde el lado sur (el que se abre al barranco del Guadalope) y el muro que lo sustenta corresponden a una intervención realizada en la década de 1970.

De la reconstrucción inaugurada en 2012 destaca el volumen cuadrado que integra el actual acceso al conjunto, así como la consolidación del gran cuerpo que se abre al lado norte (zona de la Porteta) y la torre anexa al mismo. Además, se recuperó el espacio del salón del trono o “del Compromiso” donde se llevaron a cabo la mayor parte de las deliberaciones de este importante hecho histórico.

HISTORIA

La fortaleza que actualmente conocemos como el castillo del Compromiso ha sido, probablemente, la edificación que más ha influido en el desarrollo histórico de Caspe. Se encuentra emplazado en el promontorio natural conocido como “la Peñaza”, lugar en el que, como indican algunos hallazgos arqueológicos, se localizaría un asentamiento del Bronce Final que supondría el origen de la población. Este es un punto de gran valor estratégico, que permitía controlar la desembocadura del Guadalope en el Ebro y la entrada a sus valles, importantes vías de comunicación naturales.

Estas características no pasaron desapercibidas a los conquistadores musulmanes que entraron en la península Ibérica a partir del año 711 y que, hacia el 716, se hicieron con el control de este territorio. Fueron ellos los que construyeron una primera fortificación al amparo de la cual surgiría, en el vecino cerro de “la Muela”, un asentamiento fortificado.

El año 1169 Caspe fue conquistado por las tropas cristianas de Alfonso II de Aragón, quien cedió la villa a la orden militar del Hospital de San Juan de Jerusalén en 1182 a cambio de otros territorios. La Orden se instaló en la antigua fortaleza, ampliándola y reforzándola para transformarla en sede del Bailío, cargo que ejercía su autoridad en la zona.

El momento de mayor esplendor del conjunto estuvo vinculado a la iniciativa de Juan Fernández de Heredia, Gran Maestre de la Orden y uno de los personajes más importantes de todo el siglo XIV en el ámbito mediterráneo. Heredia debió ejercer como Bailío en Caspe por un corto periodo de tiempo, y al final de su vida, hacia 1388, decidió enterrarse en la contigua iglesia de Santa María la Mayor.

Esta decisión dio origen a un proyecto de monumentalización del entorno, ampliando y enriqueciendo la iglesia y el castillo, y construyendo un convento de monjes sanjuanistas. Se creaba así un conjunto religioso, político y cultural de primer orden, una “acrópolis” que sin duda se convirtió en uno de los recintos monumentales más importantes y llamativos del momento en el Bajo Aragón.

Esta relevancia y su estratégica ubicación contribuyeron a que Caspe y su castillo fueran elegidos para albergar el proceso diplomático que debía poner solución al problema sucesorio generado tras la muerte sin descendencia de Martín I de Aragón “el Humano”, proceso conocido como el Compromiso de Caspe. Tras semanas de deliberaciones en el castillo entre representantes del reino de Aragón, el principado de Cataluña y el reino de Valencia, el 25 de junio de 1412 Fernando de Trastámara (o “de Antequera”) fue proclamado nuevo rey de la corona de Aragón como Fernando I.

El Compromiso de Caspe ha pasado a la historia como un ejemplo del triunfo del consenso y la negociación frente al enfrentamiento armado, siendo uno de los más tempranos ejemplos de diplomacia al más alto nivel en Europa, adelantando uno de los principales rasgos del pensamiento político moderno.

Además, supuso un paso fundamental en el proceso de unión entre las Coronas de Castilla y Aragón que culminaría con el matrimonio entre Isabel de Castilla (de la familia Trastámara) y Fernando de Aragón (nieto de Fernando I), los Reyes Católicos.

Este acontecimiento es recordado cada año, el último fin de semana de junio, con la celebración de las Fiestas del Compromiso, declaradas de Interés Turístico Regional en 2004.

Tras este período de esplendor el castillo del Compromiso hizo frente a un continuo y progresivo deterioro. Los testimonios que nos hablan de que la plaza del Bailío de Caspe no era uno de los destinos más solicitados en la Orden de San Juan nos hacen pensar que el conjunto no fue objeto de grandes inversiones en mantenimiento y ampliación, lo que potenciaría el deterioro natural del edificio. A esta circunstancia habría que sumar el mencionado carácter estratégico del conjunto, que ha provocado que sea objeto de destrucción en numerosos enfrentamientos armados.

Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) los enfrentamientos entre las tropas francesas y españolas incluyeron la voladura de las bodegas, provocando el derribo de su frente oriental. El abandono del complejo durante el siglo XIX no hizo más que continuar un proceso destructivo que se agudizó en el contexto de las Guerras Carlistas, durante las que se convirtió en fortín, soportando asedios y ataques de artillería, además de destrucciones sistemáticas para dificultar su utilización.

Al finalizar la segunda Guerra Carlista se concedió permiso a la población de Caspe para tomar materiales de la zona monumental compuesta por el castillo y el convento, lo que convirtió ambos edificios en canteras de las que se extrajo gran parte de la piedra que se usó para la reconstrucción de edificios, así como para la construcción de la “torre de Salamanca” (torre de telegrafía óptica construida en 1875). Esto supuso la total desaparición del convento, ubicado en el solar del actual colegio Compromiso de Caspe, y la ruina definitiva del castillo.

 

FUNCIÓN

La función principal del edificio ha sido, desde su origen, la de fortaleza defensiva. Esto no ha impedido que haya albergado otras a lo largo de su dilatada historia. Como hemos explicado ha sido sede de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén y de la celebración del Compromiso de Caspe, y sus bodegas han sido utilizadas como cárcel en distintos momentos. A principios del siglo XX se construyó el edificio de los Juzgados municipales aprovechando parte de las estructuras del castillo.

Con la restauración de 2012 se han recuperado espacios cargados de simbolismo, como el Salón del Compromiso. El castillo se ha convertido así en un nuevo equipamiento cultural para el municipio, pasando a desempeñar una función turística y didáctica, además de convertirse en un marco privilegiado para la celebración de actos culturales.



Farmacia Ana Senante Cortés
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