MAUSOLEO DE MIRALPEIX (s. II)

MAUSOLEO DE MIRALPEIX (s. II)

DESCRIPCIÓN

Los restos conservados del mausoleo de Miralpeix nos muestran una estructura de sillares de piedra arenisca formada por dos muros laterales que sostienen una bóveda de medio cañón. En las esquinas todavía se pueden observar restos de decoración a base de pilastras talladas en los sillares. Estos restos suponen sólo una parte de lo que debió ser el monumento en origen, cuyo aspecto primigenio debió ser parecido al que ofrece el cercano mausoleo de Fabara, mejor conservado que el de Miralpeix.

El edificio estaría dividido en dos cuerpos en altura. En la parte baja encontraríamos una cripta o conditorium, posiblemente cubierta con una bóveda de medio cañón, en la que se encontraría el enterramiento propiamente dicho. Sobre ella una pequeña cella o habitación en la que se ubicaría un altar para realizar celebraciones y rituales religiosos en honor del difunto. Este espacio estaría cubierto por la bóveda de cañón que hoy observamos. El conjunto estaría cubierto por una techumbre a dos aguas y presentaría una escalinata de acceso a la cella.

HISTORIA

Este tipo de mausoleos-templo reflejan la evolución relativa a los ceremoniales funerarios experimentados en el ámbito del Imperio Romano a partir del siglo II. Cambios culturales como la expansión del cristianismo hicieron que la tradicional incineración de los difuntos fuera progresivamente sustituida por la inhumación.

El mausoleo de Miralpeix toma su nombre del despoblado medieval en cuyo entorno se ubicaba originalmente, zona que quedó inundada con la construcción del embalse de Mequinenza, razón por la que fue trasladado a su ubicación actual en 1962.

Su monumentalidad nos habla de la importancia del poblamiento de la zona en época romana. Debió ser encargado por un miembro de una familia adinerada que seguramente se dedicaría a la explotación agrícola de las tierras adyacentes al Ebro, en el contexto del proceso de ruralización que se experimentó a partir del siglo II en el ámbito del Imperio y que dio lugar a la proliferación de las villae.

En el cercano paraje del Fondón, donde se ubicaba originalmente la ermita de Santa María de Horta (también anegado por las aguas del embalse), se ubicaba otro mausoleo cuyo aspecto debió ser muy similar al de Miralpeix y del que se conserva un dibujo realizado por Vicencio Juan de Lastanosa en el siglo XVII. Parece ser que ambos monumentos pudieron estar conectados por una calzada cuyos restos se documentaron antes de la citada inundación.

FUNCIÓN

Como hemos explicado, el monumento se construyó con una doble finalidad, funeraria y religiosa. Con el paso del tiempo el edificio fue abandonado y, seguramente, utilizado para otros fines, como el resguardo de personas y ganado, algo que es habitual en este tipo de estructuras y que sabemos que ocurrió con el mausoleo de Fabara. En época reciente fue integrado como parte de una construcción privada, el llamado “mas de los Tumberos”.



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